miércoles, 20 de diciembre de 2006

En el secreto del Padre


“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:6)

Es inevitable pensar en la “forma” en que nos debemos presentar ante Dios y cómo podemos sentirnos aceptados por él. Saltan a la vista preguntas como: ¿Cuál es el método para agradar a Dios? ¿Cuál es la manera en que podamos tocar su corazón y salir transformados? ¿Existe alguna técnica?

Para responder a estas preguntas, me detendré en comentar el versículo mencionado en un principio. Dice:

a) “Mas tú, cuando ores”: Se señala una comparación con aquellos que amaban el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos por el pueblo (Mateo 6:5). Jesús no condena el hecho de orar en público, sino más bien la INTENCIÓN que había detrás de esa actitud. La intención no era tanto agradar a Dios como mantener cierta reputación de “espiritualidad” frente al pueblo.
La adoración verdadera parte por una intención genuina del corazón hacia Dios. No es una intención que intente agradar a algún hombre o mujer. Y esto tiene su asiento en que Él es todo y que ninguna de nuestras obras nos puede justificar delante de Él.

b) “Entra en tu aposento”: Cuando queremos hablar algo muy importante con una persona que amamos, no escogemos lugares comunes. Lo mismo ocurre en nuestra relación con Dios. Al hablar del aposento, refiere un lugar muy íntimo de la persona. Es aquel lugar donde se duerme y se piensan los asuntos más ínternos. Entrar en el aposento es signo de intimidad. Dios dice que su relación íntima es con aquellos que le temen y a ellos dará a conocer su pacto.
Además de ser signo de intimidad, el aposento puede ser un buen lugar para una cita personal con Dios. Ahí radica el peso de la adoración. Allí donde nadie nos ve, donde las caretas caen y sólo queda al descubierto la realidad sin maquillajes. Yo soy lo que soy en la intimidad. Esa debe ser nuestra identidad. Si soy lo que los demás dicen de mí, estoy perdiendo el blanco. Si mi identidad se basa en mi relación con Dios, entonces nuestras acciones tendrán peso en la tierra y en el cielo.

c) “Y cerrada la puerta”: La desconcentración puede ser un factor muy importante a la hora de definir una relación. Si yo estuviera hablando con alguien muy importante y comenzara a pensar en lo que dejé en el refrigerador a las 3 de la tarde o si cerré la llave de paso del gas, esa persona se daría cuenta que algo marcha mal, y que en realidad su presencia no es tan importante para mí. Del mismo modo, es necesario entregar nuestras necesidades a Dios y dejar que el Espíritu Santo nos guíe a orar como quiere. Decirlo así puede sonar muy fácil, sin embargo, cuesta despojarse de las necesidades propias para mirar por lo que Dios necesita de nosotros. Por lo tanto, además de una intención y de la intimidad, debemos tener en mente el cerrar la puerta a las distracciones.

d) “Ora a tu Padre que está en secreto”: ¿Dónde se encuentra Dios? En el secreto. ¿Por qué habitará Dios en el secreto? Porque Él vive en la intimidad de los que le buscan. Pero a aquellos que le buscan, no se muestra como alguien alejado ni castigador, sino más bien como un Padre que está dispuesto a escuchar todo lo que está en nuestros corazones y a sanar lo más profundo de él.
Jesús vino a traer la revelación del Dios Padre que rescata lo perdido, da vida a lo que estaba muerto y sana lo herido. Por lo mismo, la imagen del Padre nos da confianza de que no va a reprochar nuestros actos ni va exigirnos una larga lista de requisitos para entrar a Su presencia. Si hay algo en lo cual se deleita, es en la libertad de sus hijos y en que ellos alcancen su máximo potencial como personas. Si hay algo en lo cual estuve inserto durante mucho tiempo, es en el pensamiento de que Dios quería anular mi personalidad. Pero me di cuenta que estaba más interesado que yo en que alcance victoria a lo largo de mi vida.
Al orar y adorar en los brazos del Padre hay certeza de que Él proveerá de todas las cosas en su tiempo perfecto, y que podemos disfrutar de su presencia tal como lo hacen los niños en los brazos de sus padres. ¡Siempre habrá un lugar para ti en el corazón del Padre!

e) “Y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”: No sólo Dios promete mostrarse a sí mismo como un Padre, sino además promete una recompensa. Y se cumple un valioso principio de Dios: “Todo lo que haces en la intimidad, pronto sale a la luz”. Sea bueno o malo, todo lo que hacemos en secreto, saldrá a la luz y lo verá la gente a nuestro alrededor. No hay más victoria que esa! El hecho de saber que Dios hará que nuestro derredor se vea afectado por lo que hacemos en la intimidad. Él mismo se encargará de mostrarlo a los demás y hacer brillar en nosotros Su rostro. Dios es galardonador de los que le buscan, y no dejará a ninguno sin premio al final de este camino.

No hay métodos en Dios. No existen maneras únicas de agradar su corazón. Él se alegra en que seas tú cuando entres en intimidad a Su corazón. Con tus debilidades y todo, tomará tu vida y la transformará a Su imagen”

2 comentarios:

Ferney Cruz dijo...

que hermosa enseñanza tenemos el modo de llegarle a dios y pedirle y respondera muchas bendiciones sigan haciendo esto que hacen

Ferney Cruz dijo...

que hermosa enseñanza tenemos el modo de llegarle a dios y pedirle y respondera muchas bendiciones sigan haciendo esto que hacen